Hoy conmemoramos el 25º aniversario de la Conferencia Mundial de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres, en la que se estableció el 23 de septiembre como el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños. Esta fecha rinde homenaje a la Ley Palacios, la primera norma legal contra la prostitución infantil, promulgada en Argentina en 1913.
El objetivo principal de esta conmemoración es concienciar a la población sobre la gravedad de estos delitos. La falta de información y conocimiento sobre la explotación sexual y el tráfico de personas impide que la sociedad civil actúe adecuadamente, resultando en un aumento considerable del número de víctimas.
Aun tratándose de un problema global, que responde a multitud de factores, los gobiernos locales somos parte de la solución. Implementando políticas con una perspectiva de derechos humanos, promoviendo, junto a otros actores y niveles de la administración, cambios en las legislaciones transfronterizas, actuar sobre las condiciones estructurales que provocan esta forma de opresión y generar procesos de apropiación de esta causa para hacer que los derechos humanos reconocidos, suponga una realidad en nuestros pueblos y ciudades.
En esta línea, la cooperación internacional es vital para avanzar en el conocimiento de los territorios y los contextos locales de origen y tránsito del tráfico de personas. Todas las partes, incluidos gobiernos locales, autonómicos, nacionales, entidades sociales, universidades y agencias internacionales, deben continuar desarrollando estrategias para proteger y garantizar los derechos humanos de las personas en situación de trata.
Los gobiernos locales tenemos especialmente la responsabilidad de sensibilizar a nuestros vecinos y vecinas sobre la gravedad del tráfico de personas. Es crucial que la sociedad aprenda a detectar y denunciar casos de trata, y sepa cómo actuar ante determinadas situaciones.
En este Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños, desde FAMSI hacemos un llamado a la implementación de políticas basadas en los derechos humanos. Apelamos a la sensibilidad y la acción decidida contra estos delitos. Ignorar esta realidad nos convierte en parte de su engranaje. No lo permitamos, actuemos y avancemos en su erradicación de manera firme. Construyamos un mundo más justo y solidario.